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lunes, 8 de diciembre de 2014

EDMAR HALOVSKYI, DEL MUNDIAL A LAS TRINCHERAS

Publicado en el número 51 de Kaiser Football
Edmar Halovskyi, un ucraniano con alma brasileña 
El balón vino servido desde el flanco izquierdo. Para que el nuevo ucraniano Edmar se disfrazara del brasileño que siempre fue y en un giro de tobillo de su guante derecho dejara en ventaja a Roman Zozulia. El rubio delantero supera con suspense a Lloris y pone el 1-0 ante el combinado galo. El Olimpico de Kiev vibra como nunca. Edmar corre tras su compañero para abrazarlo. En su camino cierra los ojos y se ve cumpliendo un sueño. El de volver a su país de origen para jugar un Mundial, vestido de amarillo. No con la canarinha con la que nació, sino con la ucraniana que le adoptó. Es 15 de Noviembre de 2013 y la repesca saca su gancho para meter por la puerta de atrás a las últimas selecciones en el Mundial de Brasil 2014. Es el minuto 61 y ese gol acrecienta la ilusión de los ucranianos. Y aunque Yarmolenko pone en el 82 el 2-0 de penalti, Francia impone su calidad y experiencia y consigue vencer 3-0 en la vuelta para poner fin al sueño de Ucrania de estar presente en la fiesta mundialista de 2014.
No debe ser fácil cambiar la fina arena de la Playa de Ipanema por el crudo invierno del este de Europa. Las caipirinhas por vodkas o las gradas atestadas de apasionadas torcidas por los fríos trozos de hormigón salpicados de hieráticos militares ucranianos camuflados bajo sus ushankas. Meses después de que Cafú levantará el Pentacampeonato para su Brasil en tierras germanas, Edmar de Lacerda Aparecida  decidió poner fin a su corta etapa en el fútbol de su país y probar suerte en el exterior. Con 22 años abandonó el Internacional de Porto Alegre para enrolarse en las filas del Tavriya Simferopol, equipo de la capital de Crimea y por entonces de la Premier League Ucraniana. Edmar derribaba así la puerta de un fútbol y una cultura desconocida para muchos. Aparecía solo, alejado de los focos y la lluvia de petrodólares que rodean las llegadas de sus compatriotas hoy en día. Actuales fichajes a bombo y platillo para crear auténticas comunidades brasileñas en los mejores equipos rusos y ucranianos. Goles a ritmo de samba refugiados al calor de unos leotardos y un par de guantes. En Simferopol permaneció hasta 2007, capitaneando al equipo y exhibiendo un buen nivel con su juego creativo desde los tres cuartos. Y allí será donde conocerá a Tetiana Halovskyi con la que se casará en 2008 y de la que adquirirá su apellido de allí en adelante. Edmar de Lacerda dejaba paso a Edmar Halovskyi. Uno de los grandes del fútbol ucraniano, el Metalist Járkov del millonario Oleksandr Yaroslavsky pondrá sus ojos en él y concretará su fichaje en el verano de  2007. Edmar sabe que el sueño de jugar para su país natal Brasil es una quimera. Los pujantes talentos brasileños están creando la base de un equipo que quiere su Mundial a toda costa y cercenan cualquier esperanza de un debut a sus 31 años. Pero está rayando a gran altura en Járkov y no duda en aceptar la llamada de Oleg Blokhin para ayudar a su país de adopción en busca de su primera clasificación para una cita mundialista desde 2006. Y así el 10 de Agosto de 2011 debuta en un amistoso contra Suecia con derrota por 0-1. Hasta once entorchados contemplarán la carrera internacional de Edmar Halovskyi con Ucrania. Uno de los últimos aquél que terminó con 2-0 y que por un momento hizo soñar a Edmar con un regreso triunfal a su país para disputar una Copa del Mundo.
 
20 de Julio de 2014. Los últimos rescoldos de Brasil 2014 van apagándose. Alemania volvió a desempolvar su Panzer para subirse y aplastar como siempre nos tuvo acostumbrados. Brasil llora la versión moderna de su Maracanazo. España sigue en la lona, aturdida,  intentando levantarse. Son las sensaciones y las consecuencias que siempre deja el mayor espectáculo del Mundo. Pero en Ucrania poco importa todo aquello. Desde el 22 de Febrero de ese año, la tensión en el país crece entre la milicia separatista prorrusa y el ejército ucraniano. El clima de guerra civil se palpa en el ambiente. Ese 20 de Julio llegan noticias de que varios jugadores brasileños del Shakhtar Donetsk no quieren volver al país hasta que no se les garantice un mínimo de seguridad y se dan a la fuga desde su concentración en Francia. Ese mismo día en casa de los Halovskyi se recibe una notificación inesperada. Edmar es llamado por las autoridades ucranianas para combatir en el frente. La sorpresa inicial deja paso a la incredulidad y pánico posteriores. Él sólo sabe jugar al fútbol. Es lo que ha hecho toda su vida. Sus únicos disparos los han recibido los guardametas rivales. Los contrarios acaban dándole la mano tras las batallas de cada 7 días y las líneas enemigas son sólo rivales que superar. No entiende de guerras. Tras el susto inicial, los dirigentes del club ayudarán a Edmar y aclararán el asunto. Al tomar el apellido Halovskyi, las autoridades lo consideraron un ucraniano más que defender la causa del país en el frente, sin percatarse de que se trataba de un futbolista profesional. Edmar quiere que todo vuelva a la normalidad. Que la situación en su país de adopción se normalice y pueda volver a disfrutar del fútbol como lleva haciéndolo desde que aterrizó en aquellas lejanas tierras. Si lo consigue tal vez las puertas de la Selección de Ucrania puedan volver a abrirse para cumplir su sueño de jugar un Mundial. Ni más ni menos que el de la vecina Rusia. Será en 2018. Queda lejos y se le va muriendo el fútbol. Pero después de lo sucedido en los últimos meses todo es posible. En los que pasó de estar muy cerca de defender a Ucrania volviendo a su casa vestido de amarillo como mundialista a hacerlo de verde militar en una fría estepa ucraniana y escondido tras una trinchera.

martes, 31 de enero de 2012

GUY ROUX Y LOS POLLOS DE BOURGOINEL


Guy Roux, el hombre leyenda del Auxerre
Mayo de 1989. Stade Velodrome, Marsella, última jornada. El reloj camina decidido hacia el 90 para ir construyendo a cada segundo, la silueta de un Olympique campeón. La afición local sabe que el 1-1 actual le basta para alzarse con el campeonato y lleva en volandas a su equipo hacia la gloria de la Ligue-1. Enfrente el Auxerre, convidado de piedra en el presumible festín marsellés, se emplea con la dignidad del que se siente observado desde otros campos con un Campeonato en juego.
Fin del partido. La locura invade las gradas y en el césped  los nuevos campeones dan rienda suelta a su alegria. Carreras, saltos, lágrimas y un trofeo a las vitrinas. El primero de esos cinco que harán de ese lustro territorio marsellés. Había costado pero se ha conseguido. Entre el bullicio general un hombre observa desde la zona de banquillos la fiesta marsellesa. Atento y en silencio, Guy Roux mira espectante la actitud de sus pupilos. Sus chicos del Auxerre han hecho un buen partido y han conquistado con este empate un meritorio quinto puesto final. Pero éxitos deportivos al margen, Guy Roux espera paciente que acaten sus órdenes una vez el árbitro había indicado el final. Y con una sonrisa pícara observa con satisfacción como sus jugadores se avalanzan sobre el orgulloso campeón, le felicitan y con el torso ya desnudo ofrecen su elástica "auxerroise" buscando a cambio la de su rival. Los Papin, Sauzee y Allofs se despojan de su camiseta, aceptan el intercambio y se enfundan la del Auxerre...

Guy Roux no forma parte de la historia del AJA Auxerre. Guy Roux es el Auxerre. No existe la vida de uno sin la historia del otro. Aquél quinceañero que en 1954 aterrizó en la pequeña ciudad del sur de París decidió quedarse hasta 2005. Al mando del primer equipo 44 años de leyenda. Peleón de corto, viejo zorro en la táctica, el Stade l'Abbé-Deschamps no esconde ningún secreto para él. De su mano, Blanc, Boli o Cantoná pondrán  la primera piedra de sus brillantes carreras y un club que vestía de incógnito por el fútbol galo se subirá al ascensor de la gloria para no bajarse nunca más y discutir Ligas y Copas a los más grandes. Pero nadie se lo va a poner fácil, y el veterano Roux siempre se las va a ingeniar para sacar a flote a su equipo, exprimiendo los pocos recursos disponibles en el humilde club de la pequeña Auxerre.

En Marsella, Guy Roux enfila satisfecho las escaleras hacia las entrañas del Velodrome. A su alrededor, gritos de júbilo por una Liga, gente feliz y el húmedo ambiente de vestuarios. En su cabeza la satisfacción por el último gran servicio a su club por esa temporada. El patrocinador del Auxerre puede estar satisfecho. Durante las 48 horas siguientes a la consecución del título marsellés, en todos los medios de comunicación franceses veremos a los campeones mostrando a toda Francia los "Pollos de Bourgoinel", sponsor de los "auxerroises". Como dijo Demóstenes: " Las oportunidades pequeñas son el principio de las grandes empresas". Y en aquella tarde marsellesa el gran Guy Roux no dejó escapar su pequeña oportunidad...